Escuela de Vela Americo Vespuccio

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Hace 25 años Umberto Costanzo dirige la Escuela de Velerismo Américo Vespucio Imprimir E-Mail

Un entrenador fue Punto de Partida del siete veces campeón mundial Eduardo Cordero 

Con una infraestructura que ha evolucionado poco a poco, pero con mucho esfuerzo y dedicación, en las instalaciones de esta academia ubicada en Lechería, que es única en el estado Anzoátegui, el hombre venido al que por cariño se le llama “El Profe” ha preparado a cuarenta jóvenes amantes del mar en las diversas modalidades de Velerismo

Hace un cuarto de siglo Umberto Costanzo, mejor conocido como “El Profe”, fundó en tierras anzoatiguenses la primera escuela de velerismo en el estado, con una ilusión irrebatible de llevar a cabo un sueño grande para él y para los habitantes de Lechería.

 
Luego de una larga y ardua lucha por conseguir un lugar para el funcionamiento de la Escuela de Vela, por fin, “El Profe” logró, con admirable constancia, hacer del espacio que hoy ocupa, un refugio para sí mismo, para las operaciones de la escuela, de su casa y su de sueño.
 
Al final de la avenida principal de Lechería, en la vía hacia el cerro El Morro, luego de pasar por Playa Cangrejo, se encuentra a mano derecha este recinto conocido mundialmente como la Escuela de Velerismo Américo Vespucio, en donde un semillero de jóvenes se entrenan en el arte de la vela en sus distintas modalidades, guiados por la incuestionable sabiduría de su fundador.

Un poco de historia
Umberto Costanzo es nativo de Trieste, ciudad de Austria y ahora italiana. Sus padres eran pescadores (de allí su pasión por el mar), estudió arquitectura y logró destacarse en Europa.

Al llegar a Venezuela, hace 54 años, obtuvo varios proyectos arquitectónicos en Caracas, por mucho tiempo fue catalogado un arquitecto iconoclasta, pues su trabajo era de avanzada y hasta un tanto extremo para la época.

Para finales de los años 70 decidió radicarse a Anzoátegui, con la plena intención de lograr algo productivo y en beneficio de la comunidad, pero su emoción duro poco, cuando por razones económicas, políticas y conceptuales su proyecto deportivo se veía amenazado. Sin embargo, la tensa situación no amilanó a este consecuente personaje, por el contrario, la perseverancia de su presencia y su petición insistente logró obtener resultados satisfactorios y, desde el año 2000, la Escuela de Velerismo Américo Vespucio tuvo sede propia.

Semillero para formar veleristas 
En ese rincón especial, ubicado a orillas de la Bahía de Pozuelos, Costanzo ha preparado a jóvenes que hacen del mar su pasión, como por ejemplo Eduardo Cordero, ocho veces campeón mundial y medallista de oro en los XV Juegos Panamericanos Río 2007. En la actualidad la escuela cuenta con 40 estudiantes entre niños, jóvenes y adultos de la zona metropolitana del estado y de lugares fuera de este.

La posibilidad de hacer prácticas para este grupo de alumnos se ha visto limitada es lo que últimamente, pues pese a recibir siete embarcaciones el pasado mes de febrero por parte de la Gobernación, aún queda un número considerable de estudiantes desatendidos.

La directiva de la Escuela y la presidencia, encabezada por Ricardo Jiménez, hacen a diario un gran esfuerzo para mantener en pie este proyecto que prepara con recursos muy limitados a atletas de alto rendimiento, listos y capacitados para representar al estado Anzoátegui en competencias nacionales e internacionales.

Con visión más amplia 
Costanzo se queja de que, pese a que la Escuela de Vela Américo Vespucio luce estable económicamente, requiere de ayuda, promoción y apoyo de los entes gubernamentales quienes en ocasiones lo olvidan, así como parecen desconocer el provecho que se le podría sacar a un evento mundial de velerismo, turísticamente. A propósito, señala: “En ocasiones los entes gubernamentales hacen caso omiso a los eventos deportivos de trascendencia mundial, por lo menos acá en Anzoátegui o Lechería; estos podrían traer grandes beneficios económicos para la ciudad y el estado y también podrían proyectar la ciudad y la hermosa  e inigualable Bahía de Pozuelos”.

Refiere que a lo largo del mundo anualmente se realizan eventos de velerismo que dejan grandes ganancias al estado, un ejemplo de ello se vio el año pasado en Valencia, España, cuando al celebrar la Copa de América 2007, un evento de vela que suponía una gran inversión para España y dejó ganancias del doble de la inversión: unos 1.200 millones euros, sin contar los empleos que generó y el impulso que le dio a la ciudad. “Eso es lo que deberían ver los gobernantes de aquí y la misma comunidad, que casi siempre permanece en silencio cuando de apoyar estas iniciativas se trata. Hace falta sin duda la promoción del estado, el patrocinio y la publicidad necesaria para lograr difundir el evento, pero también la constancia e insistencia de los medios de comunicación para promover y publicitar los eventos regionales a nivel nacional”.

Proyectos o sueños quiméricos
Entre los deseos del Umberto Costanzo está la idea de hacer algún día una escuela regional dirigida a todo tipo de público, donde se impartan clases de vela a jóvenes que, con ayuda de las alcaldías o la gobernación, puedan aprender del arte del velerismo.

“Venezuela, a pesar de ser un país con grandes extensiones de costa, no es un país donde la mayor fuente de ingresos provenga del mar, a diferencia de Europa, en donde el mar ha sido un elemento preponderante en la riqueza de sus países. Para mí, el mar representa riqueza, nuestra ubicación no solo permite la salida al mundo por mar, sino que admite una considerable entrada directa y a esto debería sacársele provecho. Dentro de sus proyectos está lanzar al mundo, a través de nuestras buenas costas, a muchos jóvenes veleristas que enaltezcan su origen y su país”.

Fuente: http://www.elfarodelmorro.net/

 
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